Blog Fueclaya

Yagüe, tres en uno

José Manuel Calzada

Yagüe, mi barrio claro, qué otra cosa va a ser, vuelve a tener Fiestas. Y todos hemos dicho: Pues qué bien. Y es que Yagüe sin fiestas es como un niño sin abuelos, una tristeza, vamos.

Los de Yagüe somos muy nuestros, valga la expresión, que así nos entendemos todos. Antes teníamos mala fama en la ciudad y nos dolía. Ahora también, pero ya ni nos duele ni nos importa, qué pasa… Y como somos un poco echaos palante, pues cuando vamos al centro decimos que "bajamos a Logroño", o sea, como condescendiendo.

Desde siempre, Yagüe ha tenido el corazón más bien a la izquierda, lo cual que es lo natural, mireusté, pero a la vez siempre ha sido respetuoso con las minorías, faltaría más.

En Yagüe, una hipótesis, la vida se articula -como en la corte celestial- en estructuras trinitarias, a saber y por orden:

La vida visible y cotidiana del barrio, la de andar y ocupar las calles, pertenece a los niños (que se hacen amigos y amigas también de tres en tres…tal que el Raúl, el Carlos y el Bruno…, o la Lorena, la María y la Lucía…), a los abuelos (qué gusto da verlos, cada uno en su casa y Dios en la de todos) y, de poco tiempo a esta parte, a vecinos de diversos colores, lenguas y procedencias, que aunque van a lo suyo como el resto del personal, son como más de salir.

La vida comercial se asienta, a su vez, sobre un trípode básico: la MariCarmen, la Farmacia y la Vitoria, aunque ésta última un tanto escorada hacia "radio patio".

La vida "institucional" gira en torno a tres ejes: la Asociación de Vecinos Fue-Cla-Ya (que como su mismo nombre indica también es tripatita), el Hogar de la Tercera Edad y la Parroquia, es decir, el Rafa, que es el cura de todos, grandes y pequeños, creyentes y mediopensionistas.

Y, por último, la vida educativa se sustancia en torno a dos tríos -ellas y ellos- tan eternos, al menos, como Los Panchos: las señoritas Reyes, Teresa y Sole; y don Pedro, don Santiago y don José Luis. Si en Yagüe nos diera por hacer monumentos, que no nos da, el primero sería el monumento al maestro, a qué sí…

Y ya voy terminando, que ustedes tendrán que hacer.

Yagüe acaba de cumplir los cincuenta tacos, pero está hecho un chaval. Será que el deporte ("aúpa Yagüe") nos ha mantenido en forma.

Pero, mira por dónde, resulta que el año pasado el Ayuntamiento se cargó nuestro airoso e invicto campo de fútbol (que con el patio del colegio y la iglesia formaba el trío de lugares de encuentro, total, que ahí nos falta una pata) y nos vendió promesas de humo que aún no ha cumplido. Veremos en qué queda, que otra cosa no, pero memoria no nos falta.

Y ya que hablamos de promesas, dicen que el alcalde de ahora también ha prometido que en cuanto se estrene el Colegio Nuevo, convertirán el Viejo Cole en un hermoso Centro Cívico, y el patio será, definitivamente, lo que nunca dejó de ser: la gran plaza de Yagüe, el corazón del barrio. Hay malpensados que dicen que no lo va a cumplir. Pues bueno, si no lo cumple, otro vendrá que lo cumpla, ¿no les parece? Que los alcaldes pasan, pero Yagüe ahí sigue.

Y por muchos años.

Julio de 2005

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